Año 2026 · Nº 2560
La Gaceta Republicana

El registro diario de la vida pública

México

La diversidad lingüística de las señas en México y el mundo

Más de 70 millones de personas sordas emplean diversas lenguas de señas, las cuales poseen estructuras gramaticales propias y no universales.

Redacción La Gaceta Republicana
Foto: excelsior.com.mx

En el marco del Día Internacional de las Lenguas de Señas, es fundamental comprender que la comunicación de las personas sordas no es un sistema único ni estandarizado a nivel global. A escala mundial, más de 70 millones de personas emplean más de 300 lenguas de señas distintas, cada una desarrollada a través de contextos culturales y sociales específicos que definen sus propias gramáticas y sintaxis.

Contrario a la creencia popular, no existe una lengua de señas universal. Al igual que ocurre con las lenguas habladas, cada país ha construido su propia identidad comunicativa. En México, la Lengua de Señas Mexicana (LSM) es el sistema oficial utilizado por la comunidad sorda, reconocido por la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad como parte del patrimonio lingüístico de la nación.

La LSM no es una traducción literal del español hablado, sino una lengua completa con sus propias reglas de estructura, espacio y movimiento. Mientras que el español depende de la fonética y el sonido, la LSM utiliza la configuración de las manos, la orientación, la ubicación y las expresiones faciales como elementos esenciales para transmitir significado. Este sistema permite una comunicación rica y precisa, adaptada a la cosmovisión de quienes la practican en el territorio mexicano.

El aprendizaje y la difusión de la LSM siguen siendo retos prioritarios para las instituciones educativas y de salud pública en el país. Aunque diversos organismos han propuesto políticas para fomentar su enseñanza en niveles básicos y superiores, la profesionalización de intérpretes certificados y la inclusión de esta lengua en espacios públicos son metas en constante desarrollo dentro de la agenda de inclusión nacional.

Entender que las señas son un acento visual y una lengua viva es el primer paso para derribar las barreras de comunicación. La promoción de la LSM contribuye no solo a la accesibilidad de las personas sordas, sino también al enriquecimiento cultural de la sociedad mexicana, garantizando el ejercicio pleno de sus derechos humanos y su participación activa en la vida pública.

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